En 1985, la hermandad junto con el párroco, don José Tarjuelo, decidió realizar una reproducción de las joyas del Tesoro de Guarrazar como ofrendas a Nuestra Señora de la Natividad y recuerdo de las que realizaron los monarcas visigodos a la Virgen en la antigüedad.

En un principio se pensó en hacer estas reproducciones e metales nobles, lo que implicaba un proyecto a largo plazo debido al coste de los mismos. La idea era la realización de una corona cada año y, para ello, se contactó con el orfebre del Monasterio de Santo Domingo de en la provincia de Burgos.

La información sobre los pasos seguidos en estos primeros momentos la encontramos en el testimonio escrito de don José Tarjuelo, párroco de Guadamur en esas fechas.

Con el fin de poder tener una reproducción en la Parroquia, hicimos algunas gestiones con el orfebre de la Abadía de Silos el hermano Remigio y quedamos con él que tenía que hacernos algunas reproducciones de las coronas, empezando por la de Recesvinto, en este transcurso Manuel García Velasco con el asesoramiento histórico y artístico de Pedro Alonso Cosentino, ambos vecinos de Guadamur, iniciaron la reproducción de algunas coronas, ante este hecho decidimos ponernos al habla con el hermano Remigio de Silos, le mostramos lo que se había hecho y ante la aprobación del buen trabajo que se estaba haciendo y con su consejo, decidimos que fueran Pedro y Manuel los que hicieran las reproducciones.
Al Hermano Remigio no le agradaba hacer las reproducciones en materiales que no fueran nobles, oro o plata, para nosotros esto representaba un gran peligro, pues el pensamiento era colocarlas en la ermita de Nuestra Señora de la Natividad como ofrenda según el sentido primitivo, en este caso había un gran peligro de robo, por eso decidimos hacerlas en latón dorado.

Tal como el párroco dejó escrito, se tomó la decisión de que la reproducción de las coronas las realizase don Manuel García Velasco con el asesoramiento de don Pedro Alonso Cosentino. Precisamente, este último había realizado una gran cruz de estilo visigodo, inspirada en las coronas del tesoro de Guarrazar, que sirvió de modelo en su elaboración para el resto de la reproducción del tesoro.

Se decidió la elaboración de un total de diez coronas, entre las que se incluía la corona de Rescesvinto, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional y la corona de Suintila, que fue robada de la Armería del Palacio Real de Madrid en 1921 y de la que no ha vuelto a saberse nada de ella.

El proceso de reproducción de estas coronas, con todas las características de las auténticas en tamaño y diseño se inició con el estudio bibliográfico y fotográfico de toda la documentación de las coronas existente entonces, realizada por el historiador local Pedro Antonio Alonso Revenga. El diseño de las coronas corrió a cargo de Pedro Alonso Cosentino que le pasaba los bocetos correspondientes al artesano Manuel García Velasco, artífice de la ejecución de las coronas. Como ya se ha comentado, se utilizó el latón como material para su confección. Las piedras, perlas y otros aditamentos de las coronas se consiguieron en varias tiendas de bisutería de Madrid, a las que se realizaron gran cantidad de visitas hasta conseguir la perla o piedra adecuada.

Se le dieron 550.000 ptas a Manuel García Velasco como donativo e importe de los materiales, conscientes de que su trabajo era mucho más, Pedro Alonso Cosentino no quiso aceptar nada, todo lo hizo como donación.
El importe lo sufragó la Hermandad de Nuestra Señora menos un donativo de la parroquia de 100.000 ptas. Para este fin y otro de la Diputación Provincial de Toledo de 80.000 ptas……
El Hermano Mayor era Cándido Sánchez Alonso. Las reproducciones se hicieron el año 1985 y se bendijeron y colocaron junto a la Virgen la víspera de su fiesta, el 8 de Septiembre.

La ofrenda del Tesoro tuvo lugar en la ermita el sábado, 31 de agosto de 1985, durante el novenario. Las coronas fueron ofrecidas por cuatro parejas y dos niños, entre las que se encontraban el hermano mayor, Cándido Sánchez, y su esposa, Conchita, el artífice de las coronas Manuel García Velasco y su tía, el diseñador de las coronas, Pedro Alonso Cosentino, y su esposa Tomasa Revenga, y el antiguo veredista de la hermandad y su esposa.

Después de ser bendecidas fueron ofrecidas una a una a la Virgen, terminando el acto con diversos discursos, una conferencia acerca del tesoro, a cargo de Jesús Antonio Hornillos Alonso, consejero del Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios toledanos, además de hijo de la localidad, y con la actuación de la Rondalla Juvenil y el grupo de Coros y Danzas locales.

Al año siguiente, siendo hermano Juan Villanueva Alamillo, la hermandad decide realizar, con el asesoramiento técnico de Pedro Antonio Alonso Revenga, eminente historiador local y académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, la reproducción de la famosa cruz de Recaredo, perteneciente también al tesoro de Guarrazar.

El encargado de su manufactura fue, al igual que las coronas, Manuel García Velasco, Canito, que hizo una excelente réplica en plata sobredorada.

Con esto la localidad disfrutaba de la única colección total del tesoro, ya que este se encuentra dividido entre el Museo Arqueológico Nacional, el Palacio Real y el Museo de las Termas de Cluny. Además, como ya se ha comentado, se hizo también una réplica de la corona de Suintila que fue robada de la Armería del Palacio Real de Madrid en 1921 y que nunca más se ha vuelto a saber nada de ella.

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