El Tesoro de Villena, uno de los conjuntos de orfebrería prehistórica más importantes de Europa, fue robado durante la madrugada del jueves 27 de agosto del Museo de Villena (MUVI).

Los asaltantes accedieron al edificio por uno de los laterales del museo forzando uno de los ventanales para entrar al interior.
La investigación permanece abierta y la Guardia Civil y la Policía trabajan para reconstruir lo ocurrido.

El robo
El robo estaba perfectamente organizado. A las 5:16 de la madrugada, los ladrones hicieron saltar la alarma del el polideportivo municipal, situado a las afueras de la ciudad. Las fuerzas de seguridad se desplazaron hacia allí y los ladrones aprovecharon para acometer el robo en el museo.
Siete minutos más tarde, a las 5:23, se activó la alerta del MUVI. Según las cámaras de seguridad, los ladrones, tres hombres encapuchados, reventaron una ventana lateral del museo, provista de cristales blindados y fuertes medidas de seguridad, aunque no había vigilantes de seguridad en el museo.
Los agentes llegaron sobre las 5:30 horas, pero los ladrones ya habían huido con su botín en dos vehículos por la autovía A-31.
En total los ladrones consiguieron llevarse 59 de las 66 piezas originales del tesoro, cuencos, botellas y brazaletes, entre otros enseres, siendo la mayoría de oro con un peso de casi 10 kilos. El valor material de lo sustraído supera los 1,5 millones de euros, pero su valor histórico y cultural es incalculable.
El tesoro
El Tesoro de Villena era un conjunto de orfebrería de la edad del Bronce, fechado hacia el año 1.000 a.C. Estaba compuesto por 66 piezas, en su mayoría de oro: 11 cuencos, 28 brazaletes, 3 botellas y varias piezas diversas, así como otras: 3 botellas de plata, una semiesfera de ámbar y oro, un remate de hierro y oro y un brazalete de hierro.
Se consideraba el conjunto de vajilla áurea más importante de España y el segundo de toda Europa, solo superado por el de las Tumbas Reales de Micenas (Atenas).

Entre otras curiosidades que rodean a este tesoro existen dos que llaman la atención: la primera es que el hierro con el que están forjadas las dos piezas del tesoro de este metal, una semiesfera y un brazalete, proviene de un meteorito (según un estudio de 2023), mucho antes de que la metalurgia del hierro terrestre se desarrollara en la región.
La segunda es que, según un estudio del CSIC, firmado por investigadores de la Universidad de Granada, la Universidad de Alicante y el propio Museo de Villena, el ámbar que formaba parte la semiesfera, junto con otra pieza de oro, procede del Báltico, lo que demuestra que en la Edad de Bronce, hace tres milenios, las redes de intercambio comercial en Europa eran más complejas de lo que se creía.
El descubrimiento
Su descubrimiento se produjo en 1963 por el arqueólogo José María Soler García en las cercanías de Villena (Alicante).
Durante el mes de octubre de 1963 apareció una pieza metálica entre la grava de una obra que estaban realizando en Villena. El albañil que la encontró se la entregó al capataz y este la colgó en un sitio visible de la obra. Días más tarde, otro albañil, Francisco Contreras Utrera, cogió la pieza y se la llevó a su casa, donde la limpiaron y viendo que podría tener algún valor, la mujer de Francisco, Esperanza Fernández García decidió llevársela al joyero Carlos Miguel Esquembre Alonso.
El joyero descubrió que se trataba en realidad de un brazalete de oro de bastante antigüedad, por lo que dio avisó al arqueólogo José María Soler García, quien tras su análisis puso el caso en conocimiento del Juez de Instrucción de Villena, aunque en la investigación no pudieron aclarar las circunstancias del hallazgo.
Un mes más tarde, el día 25 de noviembre el mismo joyero avisó a Soler de que le habían llevado a la joyería otro brazalete de similares características. Al parecer, un matrimonio formado por Juan Calatayud Díaz y Encarnación Martínez Morales quienes habían asegurado al joyero que era una joya herencia de la abuela de ella. Pero debido a la similitud con el otro brazalete, Soler puso en manos del juez esta información y Juan Calatayud, que era transportista de gravas, acabó confesando que había encontrado el objeto en la Rambla del Panadero, situada a unos cinco kilómetros del casco urbano de Villena, al pie de la sierra del Morrón.
El día 30 de noviembre, se realizó una inspección ocular de la rambla tomándose la decisión de excavar en dicha zona.
Al día siguiente, 1 de diciembre, se personaron en el lugar José María Soler acompañado de los hermanos Enrique y Pedro Domenech Albero y sus respectivos hijos. Comenzaron las excavaciones en la gravera encontrándose una vasija de barro con el tesoro en su interior, que fue llevado esa misma noche al despacho de Soler.



Las distintas piezas del tesoro, después de su limpieza y catalogación fueron expuestas al público durante la Navidad de 1963 en las dependencias del Museo Arqueológico de Villena.
Unos días más tarde, un vecino de Villena, Pedro Lorente García, entregó al arqueólogo otro brazalete que tenía en su casa desde cuatro o cinco meses antes y que su hija, después de ver la exposición del tesoro, le había hecho ver las similitudes del mismo con los que aparecían en el conjunto descubierto.

Otros robos: Albacete y Badajoz
Además del robo del Tesoro de Villena, en este verano de 2026 se han producido otros dos robos de características parecidas: uno en el Museo de Albacete y otro en el Museo Arqueológico de Badajoz
En el Museo de Albacete el robo se produjo en la madrugada del 28 de julio. Los ladrones eran cuatro encapuchados que entraron en el museo por una ventana dirigiéndose directamente hacia la sala de Arqueología. Allí rompieron una de las vitrinas, que contenía dos colecciones de monedas de oro: la primera está formada por 42 monedas de oro halladas en Madrigueras, correspondientes a las épocas de Carlos III, Carlos IV, Fernando VII e Isabel II. La segunda reúne 180 monedas de oro encontradas en Villamalea y datadas entre 1850 y 1860, durante el reinado de Isabel II.
El asalto se produjo en menos de un minuto y medio. La alarma del museo se accionó cerca de la medianoche, presentándose el personal de seguridad de inmediato a la sala de Arqueología comprobando que se había producido un robo y dando aviso a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, aunque los ladrones ya habían desaparecido con su botín.
Los ladrones no consiguieron llevarse todo el botín ya que perdieron algunas piezas en su huida, que la realizaron en dos vehículos, uno de los cuales abandonaron y le prendieron fuego para borrar las huellas.
En abril, otro grupo asaltó el Museo Arqueológico de Badajoz para robar el Tesoro de Villanueva, casi 150 monedas de oro que tampoco llegaron a recuperarse. Al igual que en los casos que lo precedieron, este robo también fue rápido y se llevó a cabo concentrando los esfuerzos en un conjunto arqueológico concreto.
El robo en el Museo Arqueológico de Badajoz ocurrió en la madrugada del 24 de abril de 2026, cuando unos asaltantes sustrajeron 144 monedas de oro del histórico Tesoro de Villanueva de la Serena, llevándose 144 de las 149 monedas de oro que formaban el conjunto monetario, acuñadas entre 1772 y 1822.
Los ladrones entraron por la parte trasera del edificio tras forzar una reja y rompieron la vitrina donde se exponían las piezas. El interior del edificio no contaba con cámaras de videovigilancia en ese momento y la alarma de la vitrina no se activó de manera correcta dando aviso horas más tarde de producirse el robo.
El conjunto incluía piezas correspondientes a los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, acuñadas entre 1772 y 1822, procedentes de distintas cecas del imperio español, como Madrid, México, Lima, Potosí, Popayán, Santiago o Sevilla, entre otras.
Los tres robos tienen características similares por lo que las Fuerzas de Seguridad del Estado están investigando si pudieran haber sido cometidos por la misma organización.
Similitudes con el robo de la Corona de Suintila
Han pasado ya más de cien años desde que se produjo el robo del Tesoro de Guarrazar en la Armería del Palacio Real, acaecido el 4 de abril de 1921 donde se llevaron la corona de Suintila, y parece que no ha pasado el tiempo o, por lo menos, no hemos aprendido nada en estos años, dejando la memoria de nuestros antepasados, nuestra propia historia, a merced de bandas organizadas de delincuentes que aprovechan, en muchas ocasiones, la falta de seguridad en la custodia de nuestros tesoros.
Ya en 1921, cuando se produjo el robo de la Corona de Suintila, se alzaron voces reclamando un mayor celo en la defensa de los bienes arqueológicos y culturales de España, como la de José Lázaro Galdiano en el periódico El Liberal:
«…En breve tiempo han robado el Tesoro del Delfín en el Musco del Prado ; los más raros y antiguos documentos en el Archivo Histórico Nacional; las interesantísimas y únicas «Narraciones de Luceros», catalogadas por Alenda, en la Biblioteca Nacional, y, ahora, el Tesoro de Guarrazar en el Real Palacio.
José lázaro galdiano,
Esto es lo que sabemos: ¡qué será lo que ignoramos!
Repare usted que los edificios robados son los más importantes de la nación; aquéllos en que están depositadas las más puras glorias nacionales; todas catalogadas y con guardias permanentes noche y día, y sin embargo…»
periódico el liberal, 16 de abril de 1921
Estas palabras de José Lázaro Galdiano, lamentablemente, parecen escritas en la actualidad y ya ha pasado más de un siglo desde su publicación. Parece que no hemos aprendido nada.
Para más información del robo del Tesoro de Guarrazar con la corona de Suintila en la Armería Real de Madrid en 1921, pueden ver el siguiente enlace:
El robo del Tesoro de Guarrazar en la Armería Real de Madrid
